
Soy de las que cree que la belleza tiene mucho más que ver más con la armonía que con seguir los estándares de belleza que imponen las modas. Así que a mí no me parece imprescindible estar delgada para verse bella. Aclarado este punto también diré que entiendo que cuando se acumulan kilos en la tripa, las caderas, las piernas o el tórax, la cara puede verse excesivamente redonda, el cuello ancho y los ojos y la sonrisa pequeños. Ya sea por causas genéticas, hormonales, por malos hábitos alimenticios o por dejar de fumar, es importante ponerse en manos de un médico especialista para controlar el peso y recurrir a pequeñas astucias cosméticas para disimular redondeces.
Así como hay trucos de maquillaje para rejuvenecer también los hay para ‘dibujar’ un rostro más delgado y afinado creando sombras y volúmenes. No creas que es necesario ser un especialista para saber manejarlos. Es cierto que un maquillador profesional dominará la técnica del contouring y del maquillaje corrector mucho más que cualquiera de nosotras, pero eso no nos impide emplear los tips más sencillos y eficaces para adelgazar la cara.
¡Yo no soy una cocinera profesional pero me encanta preparar platos ricos y disfrutarlos con mi familia!
Es importante partir de una piel que se limpie cotidianamente con leches limpiadoras u otros productos similares, exfoliantes, mascarillas… Y es importante que la piel reciba siempre una buena crema humectante por el día y una nutritiva por la noche (cuando se pasa de los 35 años). Ya sabes, son los 3 gestos más importantes de tu rutina de belleza y en los que nunca hay que dejar fuera el cuello y el escote.
Para hundir ópticamente determinadas zonas del rostro y ‘adelgazarlas’ necesitar crear sombras. Para esto podrías usar correctores, polvos, sombras en crema e incluso barras de labios, cualquier producto más oscuro que tu piel pero nosotros vamos elegir bases de maquillaje porque son las texturas más fáciles de difuminar. Vas a necesitar dos: una del mismo color natural que tu piel y otra dos tonos más oscura, aunque esto puede variar según las marcas (en las que tienen una oferta amplia se puede notar menos la diferencia de un número al siguiente que en las marcas con sólo tres o cuatro propuestas). La idea es utilizar el tono más claro en el centro de la cara y el más oscuro en el contorno, especialmente en la zona que va de la mitad de la mejilla hasta la barbilla, bajo la mandíbula y en el cuello.
Aplica el tono oscuro dibujando una línea continua con una brocha fina, empezando en la mitad de la frente -si la tienes ancha- o en las sienes hasta la barbilla. Repite la acción en el otro lado. En el cuello haz varias líneas verticales. Como te puedes imaginar es importantísimo trabajar y extender muy bien esa base para que se funda y quede lo más natural posible (una piel bien hidratada y nutrida ayudará a conseguirlo). Necesitarás tiempo así que no intentes correr. Emplea productos de calidad y bien conservados. Las texturas de cobertura media son las más adecuadas para este trabajo, ya que las muy ligeras (las que tienen más agua) pueden pasar casi inadvertidas y las barras o la pasta pueden ofrecer un resultado artificioso e imposible para el día.

Si lo deseas, puedes afinar más el rostro insistiendo en crear sombra desde la patilla hasta la zona que hay bajo el hueso del pómulo, con una línea. Si tienes unos polvos en crema más oscuros que tu piel úsalos aquí, si no, insiste con la base de maquillaje, difuminándolo con una brocha y pequeños movimientos circulares. Además, en el pómulo aplica un golpe de rubor en un rosa transparente, que no llame demasiado la atención pero sí dé un toque de naturalidad a la piel. Sonríe y donde se aprecie el hueso, aplica unos toques medidos. Yo no recomiendo emplear un tono blanco o muy claro en el pómulo para resaltarlo porque suele quedar muy artificial.
Generalmente cuando la cara tiene mucho volumen, los ojos y los labios se ven desequilibrados, un poco perdidos y pequeños. Así que vamos a intentar destacarlos y agrandarlos. En los ojos, no abuses del perfilador negro en la línea de agua porque los empequeñece y usa sombras, que no sean muy oscuras acordes al color de tus ojos, que acaben en una prolongación difuminada hacia la zona exterior del párpado. Éste es uno de los trucos más usados para agrandar la mirada. Otro es aplicar un toque dorado o blanco bajo el lagrimal o en la línea de agua.
Las cejas altas y las pestañas rizadas también son clave. Bajo el arco de las cejas pon un toque de sombra clara para elevarla ópticamente y aplícate dos capas de máscara cuando los hayas rizado bien.
Como destacamos los ojos sobre los labios yo te recomiendo emplear un labial que no sea demasiado ‘apasionado’, nada de rojo sangre o rosa chicle. Opta por un tono con brillo en nude para el día y uva o ciruela para la noche, que están de plena moda. Ahora da un paso atrás y vuélvete a mirar en el espejo. ¿Cuánto te gusta lo que ves? Recuerda, sí tú te sientes guapa es más probable que los demás también lo crean así.
Fuente: about.com