Bronceadores: Tipos Y Usos

Bronceadorestiposusos2

Contrario a lo que se cree, los bronceadores pueden aportar mucho más que un simple tono canela. Para decenas de maquilladores, los productos “solares” son milagrosos, hasta el punto de quitarte unos cuantos kilos de más como por arte de magia, dar vida a un maquillaje rápido, ayudarte a refinar tu rostro o realzar tu escote.

Sin embargo, a pesar de que este tipo de maquillaje ofrece una gran cantidad de ventajas, la mayoría de las mujeres no se atreven a usarlo por temor a caer en un error u obtener resultados desfavorables. Aprende a reconocer cual es el bronceador adecuado para ti y como aplicarlo en sencillos pasos. ¡Atrévete!

Busca el color que más te convenga…

La búsqueda del bronceador “ideal” no es fácil. Digamos que es algo así como besar una docena de sapos para encontrar a tu príncipe –tendrás que probar diferentes marcas, texturas y acabados. Un error común es aplicar un bronceador muy oscuro, dando un aspecto sucio o manchado.

Por eso, tomar en cuenta tu tono de piel es el paso número uno.

Aquellos bronceadores con subtonos marrón son perfectos para pieles negras o morenas. Los duraznos complementan muy bien las pieles blancas y si tu tez es amarillenta, opta por unos con base terracota. Repetimos, no es sencillo pero vale la pena el esfuerzo.

Si aún tienes dudas, puedes optar por mosaicos bronceadores que, al mezclarlos, te brindan un color favorecedor en diversos tonos de piel.

…Sin olvidar el acabado y la textura

A diferencia de los rubores, los productos bronceadores tienen varias funciones: lograr un efecto solar (sí, hablo de ese colorcito canela que obtienes en la playa) o bien definir, realzar o disimular facciones. Ten presente tu propósito en todo momento. Los bronceadores mate son ideales para contornear tu rostro, especialmente si buscas “crear” pómulos o esconder la papada; mientras que los bronceadores brillosos sirven para darle vida a un maquillaje de noche, pero no luce tan natural como los primeros.

Bronceadorestiposusos1

La textura también cuenta –un bronceador en barra o en crema no perfecciona o maquilla tanto como uno en polvo o compacto. Lo principal es guiarte por tu tipo de piel y por los resultados que buscas. Para más detalle, dale un vistazo a esta rápida guía:

  • Piel Seca: versiones en crema o mousse. Se mezclan muy bien y agregan humedad a tu rostro.
  • Piel Grasa: versiones en polvo o compactas. Generalmente, duran por más tiempo (una ventaja para el cutis aceitoso) y absorben el sebo.
  • Piel Sensible: versiones hipoalergénicas, orgánicas o minerales.
  • Piel Mixta o Normal: las que se adapten a tu rostro. Incluso, puedes optar por versiones líquidas, que aportan una textura diferente y el estado de tu piel no se verá comprometido.

Brochas: aliado infalible

Entre los hijos, el trabajo, la pareja y los quehaceres del hogar, las mujeres vivimos en un mundo ocupado –por esta razón, es entendible que nos maquillemos con los dedos en menos de cinco minutos. Es válido, pero cuando se trata de bronceadores, lo mejor es utilizar las brochas adecuadas.

Al aplicar los bronceadores, tienes dos opciones: una brocha tipo abanico o una en angular. Sea cual sea tu elección, trata de que sea grande en tamaño; de esta manera evita trazos muy marcados que pueden llegar a verse como una mancha. Una brocha grande te permite una aplicación más suave y, si buscas definir rasgos, apuesta por la brocha abanico.

La “regla de 3” del maquillaje

Los bronceadores, cuando se juntan con el rubor y el iluminador, pueden brindarte resultados increíbles. Estos tres productos son perfectos para “alterar” tus facciones y hacerte lucir despierta y con una complexión impecable en minutos.

Bronceadorestiposusos

Consejos prácticos para una aplicación perfecta

Aunque la forma de tu rostro juega un papel esencial, puedes utilizar este tip básico si eres principiante:

Aplicación en “W”: no es más que formar una “W” desde la sien, pasando por los pómulos y nariz y terminando en la sien del lado contrario. Sin duda, la manera más natural y sencilla.

Aplicación en “E”: un truco para lograr un bronceado “sin sol”. Empieza desde la frente (en el nacimiento del cabello), bordea las esquinas del rostro, prosigue con los pómulos y de nuevo bordea el rostro hasta maquillar la barbilla. Repite en el lado contrario.

Para ser honesta, se lee más complicado de lo que realmente es. Esta aplicación busca colorear las áreas donde podría quemar el sol de manera natural.

  • Define y Disimula: utilizando un bronceador mate, maquilla las zonas que deseas esconder y realzar con movimientos suaves pero firmes. No te límites a la papada o mejillas… ¡los bronceadores resultan milagrosos en otros rasgos!
  • ¡Hazte aliada de este trio! Colorete en el centro de las mejillas, bronceador a lo largo de los pómulos e iluminador encima te darán un contorno envidiable. ¿La clave? Mezclar y difuminar muy bien.
  • Si saturaste tu rostro de color, presiona cuidadosamente con pañuelos faciales u hojitas de arroz para retirar el exceso.

Fuente: maquillaje.about.com