
Este tipo de brochas son anchas y dependiendo del pómulo es el tamaño que debes elegir. Utiliza una brocha gruesa para mezclar el color al mismo tiempo que lo depositas de manera uniforme. Si buscas mayor definición, una de punta ovalada será la ideal.

Es una brocha ligeramente gruesa, con un estilo plano y punta redonda. Las brochas de este tipo distribuyen por completo tu maquillaje. Tienen un tono claro al final de las cerdas para que puedas ver la cantidad de base que utilizas en tu rostro.

Cuando se trata de delinear tus labios, debes optar por esta brocha con cerdas delgadas y alargadas o con un estilo aplastado. Ellas te ayudan a perfilar los labios y a que el color del labial dure más tiempo. Toma el color directo de la barra para más intensidad.

No es común que lleves esta brocha en tu postacosméticos, pero debes saber que es la ideal para deshacerte de los restos de sombra en tus ojos y rostro.

Existen diferentes tamaños de este cepillo y su función, al igual que las esponjas, es difuminar el maquillaje. Logra ayudarte a tener un acabado más profesional y con una gran cobertura. Es ideal para aplicar técnicas como el contouring.

Ésta te ayuda a tener más precisión al momento de aplicar tu delineador en gel. Si sueles maquillar tus ojos al estilo ‘cat eye’ esta brocha será tu aliada. ¡Te durará por horas! También puedes usarla para definir tus cejas.