
Empecemos por el por qué. ¿Por qué hay que hidratar la piel? ¿Necesita agua el interior de tu cuerpo? ¿Necesita que le des de beber? Pues lo mismo sucede con el exterior, tu piel: tiene sed y necesita agua. La aplicación de un buen producto hidratante, cada día y con una formulación adaptada a sus necesidades hará que tu piel se vea más jugosa, tersa y hermosa. ¿No te interesa el ‘premio’?
Como ya comenté en otro artículo, los 3 gestos básicos de cualquier rutina de belleza son limpiar, hidratar y nutrir.
Sobre cómo se realiza una limpieza cotidiana y adecuada ya hemos hablado. Vamos a centrarnos ahora en cómo hidratar de manera efectiva. Porque ¿sabes cuánta cantidad de producto tienes que aplicarte? ¿Qué tipo de producto elegir? ¿Te lo tienes que poner por la mañana o por la noche?…
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La piel pierde agua por la del viento, el calor y el frío, el aire acondicionado y la calefacción, el tabaco, el paso del tiempo, la atmósfera de de los aviones… Hace unas décadas las hidratantes sobre todo lo que intentaban era actuar a modo de barrera en la piel para que no se perdiera el agua que ésta poseía. Así, el sol o el frío podían evaporar el agua que la crema aportaba pero en el interior permanecía la generada en el organismo. Pero en la actualidad los productos han evolucionado considerablemente y las nuevas fórmulas lo que intentan especialmente es aportar a las células los activos necesarios que les permitan conseguir unos buenos y constantes niveles de hidratación. Cuando esto se consigue la piel se siente más suave y flexible, las arrugas resultan menos visibles (si además las disimulas con trucos de maquillaje rejuvenecedor, mejor que mejor) y los productos de tratamiento (un iluminador, un sérum…) ganan eficacia.
El tipo de piel seca es muy habitual hoy en día pero no te equivoques, una piel grasa también puede estar deshidratada. O una sensible. Podrás identificar una piel seca deshidratada porque se nota tirante y porque de descama por la zona de las mejillas. Sin embargo la piel grasa se descama por la zona de las aletas de la nariz y en el nacimiento de las cejas.
¿Te preocupa acertar al elegir? Seguro que tienes tus preferencias sobre las marcas y texturas pero te aconsejo que tengas en cuenta tu tipo de piel al elegir:
Lo que sí tienes que tener en cuenta es ¿quién pone el factor de protector solar? ¿La crema que pone el color? ¿La del tratamiento? Ya sabes que yo insisto: no salgas a la calle sin proteger tu rostro de los efectos nocivos del sol.
Como ya te he comentado antes, el momento ideal para aplicar la crema hidratante diaria es la mañana, junto con el factor de protector solar. Así tu piel estará lista para recibir un favorecedor maquillaje, paso a paso, aunque conviene que dejes pasar 2-3 minutos desde la hidratante hasta aplicar la base de maquillaje.
Aquí tenemos un problema. Muchas mujeres sólo se aplican su hidratante diaria en la zona que está dentro del óvalo de la cara, olvidando el cuello y la zona superior del escote ¡Error! Porque ¿de qué sirve ver un rostro impoluto si el cuello está lleno de arrugas o tirante? No cuesta tanto poner un toque de crema hidratante en esa zona y a largo plazo te alegrarás de haber sido fiel a este gesto. La Roche-Posay Redermic R Eyes es una buena opción.
Además, hay que emplear una crema específica para cuidar el contorno de los ojos que sea capaz de aportar una hidratación profunda a la zona (además de otros nutrientes). La piel del contorno de los ojos es 5 veces más fina que la piel del resto de la cara: sólo tiene un grosor de 0,004 mm, por eso es tan delicada.
Y los labios necesitan también un bálsamo hidratante de modo habitual porque el efecto barrera de su piel es menor al no tener capa córnea (una de las más superficiales de la piel). Y, por favor, con factor de protección mínimo 20 como Neutrogena Revitalizing Lip Balm SPF 20.
Fuente: maquillaje.about.com