
Si piensas que esa esponja en forma de huevo es nada más pura mercadotecnia o invento de las marcas, estás equivocada. ¿No tienes? Después de leer esto seguro vas a querer salir corriendo por una.
La forma se creó después de ver que todos los maquillistas tenían dos esponjas: una puntiaguda para llegar a zonas pequeñas y una enorme para cubrir grandes áreas más rápido.
Este es el paso más importante de todos, es cuando la magia sucede. Al mojarla, la esponja se hace más grande y suave. Esto ayuda a que el maquillaje no se absorba en el blender y hace que se deposite mejor en tu piel. Literal, mójala y exprímela para que quede húmeda.
No lo apliques directamente sobre la esponja, primero ponlo sobre el dorso de tu mano o un espejo y ahora sí, pasa la esponja (con presión) una vez. El producto que está en la esponja es lo único que necesitas.
Paso 3: Difumina
Sobre tu piel humectada, pasa la esponja presionando con ligeros toques hasta que poco a poco vayas construyendo la cobertura que necesitas.
La parte puntiaguda es ideal para zonas pequeñas como nariz, ojos, boca y pómulos. Úsalo para aplicar iluminador, blush, corrector y sombra.
La parte inferior funciona para cubrir áreas más grandes como frente, cachetes y cuello. La panza sirve para reducir las líneas y unificar todos los tonos.
Experimenta, prueba y después de dominar la técnica seguro vas a olvidarte de todas las brochas y tendrás la piel luminosa, uniforme y suave, como una modelo.
Fuente: belleza.facilisimo.com