Paso a Paso: Cómo Limpiar tu Cutis Graso

El cutis graso requiere cuidados especiales  a fin de poder evitar que el exceso de graso que se produce en él genere imperfecciones en tu piel como espinillas, puntos negros yo acné.

Limpiar este tipo de rostro- al igual que todos los rostros en general- debe ser un hábito que tenemos que cumplir a diario para conseguir mejorar al máximo la apariencia de nuestra piel y reducir la presencia de suciedad o de poros obstruidos.

Hoy te presentamos paso a paso cómo puedes cumplir con la rutina de limpieza de tu cutis graso para lograr un rostro más hermoso y libre de imperfecciones.

Paso #1

Lo primero que deberemos tener en cuenta a la hora de hacer una

limpieza facial para cutis graso es que tenemos que contar con productos especiales para este tipo de piel.

Tanto el tónico como el jabón que usemos deberán estar pensados para las pieles con tendencias seborreicas pues solo así conseguiremos atacar el problema desde el primer instante.

El primer paso para hacer esta limpieza de cutis consistirá en limpiar profundamente el rostro; para ello tendremos que usar un jabón especial para piel grasa o algún gel limpiador. Lavaremos nuestra piel con estos productos y, después, la secaremos cuidadosamente asegurándonos de que no queda ningún rastro de jabón en la cara.

Paso #2

Una vez la piel esté limpia, lo siguiente es exfoliar el rostro para quitar todo lo que pueda haber en el interior del poro y que, si no se elimina, puede ser el inicio de un granito o una espinilla. Es muy importante hacer este paso para poder conseguir limpiar profundamente la dermis y evitar la aparición de irregularidades e imperfecciones pero, al tener la piel grasa, lo mejor es optar por exfoliantes adaptados a nuestras necesidades particulares.

Paso #3

El siguiente paso consiste en eliminar, realmente, cualquier resto de suciedad que no hayamos podido quitar con el jabón y la exfoliación. Para lograrlo tan solo existe una técnica: hacer baños de vapor que ayudarán a abrir los poros y, por tanto, podremos eliminar puntos negros o suciedad mediante una ligera presión.

Para hacerlo tendremos que poner a hervir un poco de agua y, cuando esté lista, apagaremos el fuego y colocaremos el rostro cerca del vaho que se desprende del interior. Para conseguir concentrar mejor estos vapores te recomendamos que te coloques una toalla tras la cabeza y, así, evitarás que se escape. Deja que el vapor actúe durante unos 10 minutos y así verás cómo los poros estarán abiertos y listos para ser limpiados de forma intensa.

Paso #4

Ya cumplidos los pasos anteriores, llega el momento de extraer todas las espinillas o puntos negros que veamos en nuestra piel. Para ello es importante que tengamos las manos limpias pues, de lo contrario, sería totalmente contraproducente realizar esta limpieza. Con la yema de los dedos deberemos rodear el punto negro o poro en cuestión y presionar ligeramente hasta que veamos que de su interior brota la suciedad almacenada. Ve con cuidado, no te excedas demasiado presionando para no lastimarte, con suavidad terminará limpiándose completamente.

En cuanto detectes que aparece sangre en el poro, es el momento de dejar de apretar porque significará que el poro ya está limpio. Si quieres eliminar un granito que ya tiene pus, entonces deberás usar una gasa para evitar que la infección pueda contagiarse a otros poros ya que, en este momento, los tenemos completamente abiertos.

Paso #5

En esta etapa llega el momento de cerrar el poro para, así, tenerlo limpio, desinfectado y que no esté abierto a nuevas infecciones. Para ello bastará con que te apliques un sérum especial para cerrar poros o un tónico que también esté pensado para esta función. Con este toque final, conseguimos que nuestra piel esté en perfectas condiciones, limpia, sin suciedad y prevenida a nuevas imperfecciones.